miércoles, 17 de diciembre de 2008

RETARDO MENTAL SEVERO

Retardo Mental Grave o Severo:
Etapa Preescolar: Desarrollo motor pobre, y el niño adquiere sencillas habilidades verbales para su comunicación.
Etapa escolar: Puede aprender elementales hábitos de conservación sencillos y recibir entrenamiento para adquirir los principales hábitos de higiene.
Pueden dominar algunas habilidades lectoras (mínimas), y entender la comprensión de algunas palabras.
En la vida adulta hacen algunas tareas sencillas bajo estrecha vigilancia, muchos se adaptan a la vida en comunidad y en familia a menos que tengan una dificultad asociada que requiera atención especial. El desarrollo de la inteligencia se queda en la etapa preconceptual.
Retardo mental severo (C.I. entre 25-40)
Este retardo se evidencia ya en las primeras semanas de vida, aunque los niños afectados no presenten características morfológicas especiales (excepto los mongólicos). Su desarrollo físico es generalmente normal en peso y estatura; no obstante, muestran, por lo general, una total hipotonía abdominal y, consecuentemente, leves deformaciones torácicas con frecuentes escoliosis. Suelen tener insuficiencia respiratoria (respiración corta y bucal) y posibilidad de apnea (suspensión transitoria de la respiración).
Como conductas motrices alteradas están la marcha, el equilibrio, la coordinación dinámica y grandes dificultades de relajación.

Estos niños pueden realizar algunas adquisiciones verbales, pero su lenguaje es muy elemental. El vocabulario es muy restringido; la sintaxis es muy simplificada.

La mayoría de ellos tienen considerables dificultades en la coordinación de movimientos, con defectuoso control de la respiración y de los órganos de fonación. La lengua y los labios carecen de necesaria movilidad, la articulación de los fonemas es errónea o débil. Están incapacitados para emitir cierto número de sonidos, en especial algunas consonantes. Para llegar a la palabra, deben vencer su incapacidad de seguir un ritmo variado. Consiguen hablar y aprenden a comunicarse, pero no pueden desarrollar el lenguaje escrito.

En cuanto a su personalidad, las diferencias individuales son muchas, aunque son características comunes los estados de agitación o cólera súbita, alternando con la inhibición y los cambios bruscos e inesperados del estado de ánimo. Son frecuentes las situaciones de angustia generalizada.

La inseguridad y la falta de confianza en sí mismos suele estar presentes en todas las situaciones, sobre todo ante alguna actividad que no les sea familiar. En estos casos necesitan constantemente pedir ayuda o protección. Pueden aprovechar el entrenamiento encaminado a conseguir cierta independencia y automanutención.

Consiguen desarrollar actitudes mínimas de autoprotección frente a los peligros más comunes, siempre que hayan podido beneficiarse de un ambiente propicio. Podrán realizar trabajos mecánicos y manuales simples bajo control.
________________________________________

hahilidades de la vida diaria en retardo mental severo

Programa de Habilidades
de la Vida Diaria
Miguel Ángel Verdugo
ISBN:84-8196-134 -5 / 2000.- 316 Págs
El PVD (PROGRAMA DE HABILIDADES DE LA VIDA DIARIA) forma parte de los PROGRAMAS CONDUCTUALES ALTERNATIVOS (PCA), compuestos además por el PROGRAMA DE HABILIDADES SOCIALES (PHS) y por el PROGRAMA DE ORIENTACIÓN AL TRABAJO (POT). Con la publicación de los tres programas se cierra la trilogía iniciada en el año 1989.
El PVD (Habilidades de la Vida Diaria) tiene como meta global la consecución del máximo nivel de autonomía e independencia personal en los hábitos cotidianos y en el hogar. Prepara a los alumnos para vivir lo más autosuficientemente posible con su familia o en un piso o comunidad, participando en las actividades cotidianas de mantenimiento del lugar.
Muchas de las habilidades entrenadas en este programa constituyen requisitos imprescindibles para poder acceder a otros entrenamientos relacionados con la inclusión en la comunidad y en el empleo ordinario. Los hábitos cotidianos de apariencia externa y cuidado personal, así como las conductas de independencia personal son valorados al máximo nivel por los demás. La aceptación social y la pertenencia comunitaria de las personas con discapacidades dependen en gran manera de los aprendizajes en este terreno. Por otro lado, con las poblaciones más afectadas y las que poseen plurideficiencias estas actividades son las que ocupan la mayor parte del tiempo de programación y entrenamiento o educación.
El Manual PVD está llamado a ocupar un lugar preferente en la programación de actividades de cuidado personal y de vida en el hogar. Por lo que aquellos colectivos de profesionales que trabajen en ámbitos residenciales y comunitarios, además de los que preparen para la vida adulta en el ámbito de la formación profesional y de la transición, lo encontraran de una gran ayuda práctica. Asimismo, los programas de garantía social, educación secundaria, educación compensatoria, centros ocupacionales, centros especiales de empleo, y los dirigidos a personas con retraso mental y a personas con trastornos mentales lo encontraran de gran utilidad.
En el Manual se introducen también dos capítulos teóricos breves para contextualizar el programa. Uno de ellos relaciona los contenidos con la definición de Retraso Mental propuesta en 1992 por la Asociación Americana sobre Retraso Mental (AAMR), la cual se asemeja mucho en su propuesta de habilidades de adaptación a la propuesta de los PCA. Ocho de las diez áreas de habilidades de adaptación propuestas por la AAMR vienen ampliamente recogidas por los PCA (cuidado personal y vida en el hogar en el PVD; habilidades sociales, comunicación, utilización de la comunidad, ocio, salud y seguridad en el PHS; trabajo en el POT). Por este motivo, la trilogía de programas resulta de gran actualidad y utilidad práctica en los primeros compases del siglo veintiuno.